Sillas
La silla de playa se elige por dos datos que están en el nombre: de qué es la estructura y cuánto peso declara que aguanta. Acá tenés sillas playeras altas de aluminio para hasta 110 kg, una versión ancha para hasta 130 kg y una reforzada tipo oversize para hasta 140 kg, más dos modelos infantiles, también de aluminio, y una silla de plástico de jardín, de las que se quedan en el patio y se apilan. Las playeras son plegables y entran de canto en el baúl.
4 productosEl peso máximo no es un detalle de la ficha
Cada modelo declara hasta cuánto puede cargar, y en este grupo el número cambia muchísimo: 30 kg en las infantiles, 110 kg en la silla alta común, 130 kg en la ancha, 140 kg en la reforzada tipo oversize y 182 kg en la de plástico de jardín, que al no plegarse no tiene articulaciones que cedan. Ese dato define la compra más que el color o el dibujo de la tela. Pasarse del límite no rompe la silla de golpe: primero se abren las articulaciones y la silla empieza a bailar, después cede la tela o salta un remache.
Alta, ancha o infantil
La silla alta levanta el asiento del piso, y eso se agradece para sentarse y sobre todo para levantarse, que en arena floja es lo que cuesta. La ancha suma centímetros entre los apoyabrazos: es la que conviene si la común te queda justa de costado, aunque el peso no sea el problema. Las infantiles son la misma idea en escala chica, con estructura de aluminio, para que el chico tenga su lugar sin ocupar una silla de adulto.
Por qué el aluminio
Las playeras de este grupo son de aluminio, y hay una razón: pesa cerca de la mitad que el acero y no se oxida con la arena mojada ni con el agua salada. Una silla que vuelve húmeda al baúl y se guarda así hasta el fin de semana siguiente es exactamente el caso donde el acero se pica en las uniones. El acero cuesta menos y aguanta bien, pero pide guardarse seco y bajo techo.
De playa o de jardín
No son la misma silla. La playera está pensada para plegarse, viajar y mojarse. La de plástico de jardín es al revés: se queda afuera, se apila, se lava con la manguera y no tiene articulaciones donde se meta la arena. Si la silla va a vivir en el patio todo el año, la de plástico da menos trabajo.
Cuidado y guardado
Enjuagá la arena antes de plegarlas, sobre todo en las articulaciones: la arena hace de lija en cada apertura y ahí es donde las sillas terminan trabándose. Guardalas plegadas, de canto y secas. No las dejes apoyadas contra una pared con peso encima, que es como se deforman los tubos.
