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Reposeras

La reposera se diferencia de la silla en que se recuesta: el respaldo baja en varias posiciones hasta quedar casi plano, y eso es lo que sirve para tomar sol o dormir la siesta. Las que tenemos son plegables, con estructura tubular de aluminio y tela de poliéster, reclinables hasta en cinco posiciones y con capacidad declarada de hasta 120 kg. Sirven igual en la playa, en el jardín o de camping, y el aluminio es lo que las hace livianas de cargar.

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Reposera Silla Playa Reclinable 120kg Botafogo Reposera Silla Playa Reclinable 120kg Botafogo 5 Posiciones

Cuántas posiciones necesitás

Las posiciones son los ángulos en los que el respaldo traba, entre sentado y acostado. Con cuatro alcanza para leer, charlar y tomar sol; con cinco se afina el ángulo intermedio, que es el que uno termina usando la mayor parte del tiempo. Lo que hay que mirar no es el número sino que el mecanismo trabe firme: una reposera que se desliza sola cuando te apoyás es incómoda y se gasta antes.

Peso máximo

Estos modelos declaran hasta 120 kg. Ese número se calcula con la persona acostada y el peso repartido a lo largo del bastidor. Sentarse de golpe sobre el borde, apoyarse en un solo apoyabrazos para levantarse o usarla como escalera concentra toda la carga en un punto, y esa es la forma más común de doblar un tubo aunque el peso de la persona esté muy por debajo del límite.

La estructura de aluminio

Pesa cerca de la mitad que el acero y no se oxida, que es justo lo que hace falta en algo que vuelve de la playa mojado y con arena. Una reposera de acero olvidada afuera una temporada aparece picada en las uniones, que es donde el agua se queda. Revisá cada tanto que los tubos no tengan abolladuras: un tubo golpeado pierde buena parte de su resistencia aunque se vea entero.

La tela

El poliéster seca rápido, no toma humedad y aguanta el sol bastante mejor que el algodón. Lo primero que se gasta no es el centro sino los bordes, donde la tela roza contra el tubo en cada plegado. Un control simple: abierta, la tela tiene que quedar tirante y sin pliegues. Si empieza a formar bolsa en el medio, ya cedió y conviene no seguir cargándola.

Cuidado y guardado

Enjuagá la arena antes de plegar, sobre todo en las articulaciones y en las trabas del respaldo. Guardala seca: plegada y húmeda, la tela toma hongos y mancha, y la mancha de humedad en poliéster claro no sale. Si queda en el jardín, dejala a la sombra cuando no se usa, porque el sol permanente es lo que endurece y descolora la tela mucho antes de que se rompa.