Cocina y Utensilios
Este grupo reune las cazuelas de cerámica vitrificada, redondas y altas, con y sin asas, en diámetros de 12,5 a 25 cm. Son piezas que van del horno a la mesa: la cerámica toma calor despacio y lo devuelve despacio, así que sirven para cocciones largas y para que la comida llegue caliente y se mantenga. El vitrificado deja la superficie cerrada, que no toma olor ni sabor y se limpia sin esfuerzo.
5 productosQué diámetro elegir
Las de 12,5 a 14 cm son de porción individual, para una entrada, un huevo al horno o una salsa. Las de 16 a 19 cm resuelven una guarnición o una porción para dos. Las de 25 cm y la cazuela alta son para la fuente central de la mesa. Si dudas entre dos medidas, tené en cuenta que la cerámica se llena hasta unos dos dedos del borde: lo que hierve, sube.
Cómo se comporta la cerámica
Calienta lento y por eso conviene precalentarla junto con el horno, no meterla en un horno ya caliente. Una vez caliente, sostiene la temperatura mucho más tiempo que el metal, que es lo que la hace cómoda para servir.
Cuidados que evitan que se raje
El enemigo de la cerámica es el cambio brusco de temperatura. No la pases del refrigerador al horno, no la apoyes recién salida sobre una mesada fría o mojada, y no la llenes con agua fría mientras está caliente: dejala enfriar sola. Salvo que el fabricante lo indique, no va a llama directa. Las asas transmiten calor, así que sacala siempre con guante o repasador seco: un repasador mojado quema.
Limpieza
Con esponja y detergente alcanza. Si quedo algo pegado, dejala en remojo con agua tibia en vez de rasparla con acero, que raya el vitrificado y después la pieza empieza a tomar manchas.
