Hidrolavadoras
Las hidrolavadoras son una gran ayuda para limpiar superficies que de otra manera habría que frotar: vehículos, paredes, veredas, pisos y azoteas. Al darle presión al agua, el chorro impacta mucho más fuerte que una manguera, y esa presión se puede regular. Hay equipos eléctricos, que son los de uso doméstico y semiprofesional, y equipos a combustión para donde no hay luz o el trabajo es continuo. La presión se mide en bar y el caudal en litros por hora, y conviene mirar los dos: el caudal es el que arrastra la suciedad.
1 productoUsos típicos
Se usan sobre todo para lavar autos y para limpiar paredes, pisos, veredas y azoteas. Al agregarle presión al agua, la hidrolavadora impacta la superficie con mucha más fuerza que una manguera, y esa fuerza se regula con la lanza o cambiando la boquilla.
Presión y caudal
La presión en bar es la que despega la suciedad pegada, y el caudal en litros por hora es el que la arrastra. Un equipo de mucha presión y poco caudal limpia despacio. Para lavar el auto y la vereda de una casa alcanza con un equipo doméstico; para uso diario o superficies grandes conviene uno preparado para trabajo continuo.
Detergente
Muchos modelos permiten sumar detergente al agua, con un depósito propio o con una manguera de succión que se mete en el bidón. Ayuda mucho con grasa y aceite. Usá siempre detergente para hidrolavadora: los comunes hacen espuma que tapa la boquilla.
Cuidados
No la dejes encendida sin gatillar mucho rato: la bomba trabaja en vacío y se recalienta. Filtrá el agua de entrada si viene de un tanque, porque la arena raya el pistón. Y tené presente que el chorro a corta distancia levanta pintura, corta una junta de silicona y lastima: no se apunta a personas ni a animales.
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