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Martillos

El martillo se elige por el peso y por la cara. El de uña, de 400 a 600 gramos, es el de clavar y sacar clavos en madera. La maceta, de 1 a 2 kilos, es la que acompaña al cortafrío y al cincel en obra. El marrón, de 2,5 kilos para arriba, es para romper. Los de bola y de pena van en trabajo de metal, y los de caras suaves golpean sin marcar la pieza. Mirá también el mango: la fibra de vidrio absorbe mejor el rebote y no se afloja con la humedad.

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Maceta Hexagonal 2000gr Cabo Fibra De Vidrio Slender     Maceta Hexagonal 2000gr Cabo Fibra De Vidrio Slender Acero
Maceta Hexagonal 1500gr Cabo Fibra De Vidrio Slender     Maceta Hexagonal 1500gr Cabo Fibra De Vidrio Slender Acero
Maceta Hexagonal 1000gr Cabo Fibra De Vidrio Slender     Maceta Hexagonal 1000gr Cabo Fibra De Vidrio Slender Acero

El peso hace el trabajo, no el brazo

Un martillo bien elegido pega solo: se lo deja caer y se lo acompaña. Si tenés que forzar para que el clavo entre, el martillo es liviano para lo que estás haciendo. Al revés también vale: clavar una moldura con una maceta de un kilo termina en madera partida.

Uña, bola o pena

La uña es para clavar en madera y para hacer palanca al sacar el clavo. La bola se usa en metal, para remachar y para golpear cinceles. La pena, con la cara en cuña, sirve para empezar el clavo en lugares angostos y para trabajar chapa.

Mango y cabeza

Revisá que la cabeza no tenga juego antes de cada uso, sobre todo en los de mango de madera, que se resecan y se aflojan. Un mango rajado se cambia, no se ata con alambre. Y nunca golpees dos caras endurecidas entre sí, martillo contra martillo o contra la cabeza de una maceta: pueden saltar esquirlas.

Sin marcar la pieza

Cuando no querés dejar huella van los de caras suaves, de goma o poliuretano, y los de tapicero con puntas imantadas para clavos finos.