Esmaltes Sintéticos
El esmalte es la pintura que se usa cuando la superficie se toca, se moja o se raya: aberturas, rejas, portones, muebles de patio, herrería. El sintético tradicional se diluye con aguarrás, tarda más en secar y deja una película dura; el esmalte al agua casi no tiene olor y se limpia con agua. Sobre hierro nuevo o con óxido siempre va primero un fondo antióxido, salvo que uses un convertidor 3 en 1 o 4 en 1, que hace fondo y color en el mismo producto. Los envases habituales son 0,25, 0,9, 3,6 y 18 litros.
Esmaltes Sintéticos Tradicionales
Ver todos →Brillante, satinado o mate
El brillante es el que más resiste la limpieza y el agua, y el que más marca las imperfecciones de la superficie. El satinado es el termino medio y el que mejor disimula un metal que no quedó perfecto. El mate no refleja y da un aspecto más sobrio, pero se ensucia más fácil.
Sobre hierro
Lijar o cepillar hasta sacar el óxido suelto, desengrasar y recién ahí dar el fondo antióxido. Si el hierro está sano y solo querés refrescar el color, un convertidor 3 en 1 o 4 en 1 te ahorra la mano de fondo.
Sobre madera
La madera nueva se lija y se sella; sobre madera ya pintada alcanza con lijar el brillo viejo para que el esmalte agarre. Si en vez de tapar la veta la querés a la vista, el producto no es esmalte sino un protector o barniz.
Cuando conviene el aerosol
Para rejas finas, herrajes, sillas de caño y retoques, el aerosol llega donde el pincel deja marca y no hay que lavar nada después.
