Herramientas Neumáticas
Una herramienta neumática no tiene motor propio: la mueve el aire que le manda el compresor. Por eso pesa menos que su equivalente eléctrica, no se recalienta cuando la usás muchas horas seguidas y se banca mejor el polvo y la humedad de una obra. La contra es que necesitás sí o sí un compresor capaz de darle el caudal y la presión que pide, más la manguera y los acoples. Antes de comprar, mirá el consumo de aire que declara la herramienta y compará con lo que entrega tu equipo.
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Presión y caudal no son lo mismo
La presión, en libras o en bar, es la que define si la herramienta llega a trabajar; el caudal, en litros por minuto, es el que define si puede seguir trabajando sin parar. Un compresor chico puede alcanzar la presión de una clavadora y aun así quedarse corto con una amoladora, que consume aire de forma continua. Por eso conviene mirar el consumo declarado de la herramienta antes que la potencia del motor del compresor.
Trabajo intermitente o continuo
Las clavadoras y engrapadoras consumen de a golpes y se llevan bien con un tanque chico, porque entre disparo y disparo el compresor recupera. Una amoladora, una lijadora o una pistola de pintar consumen sin pausa y piden tanque y caudal generosos, o van a trabajar a media máquina.
La manguera también cuenta
Una manguera fina o demasiado larga hace caer la presión antes de llegar a la herramienta, y el síntoma parece falta de compresor cuando en realidad es la línea. Revisá el diámetro interior y que los acoples cierren bien.
Mantenimiento
Salvo que el fabricante indique lo contrario, la herramienta neumática pide unas gotas de aceite específico en la entrada de aire antes de cada uso, y purgar el agua condensada del tanque del compresor con regularidad, que es lo que le termina comiendo el fondo.
Si todavía no tenés equipo, mirá los compresores.
