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Cajas de Herramientas

La caja de plástico con bandeja interior resuelve la enorme mayoría de los casos, y el largo lo define la herramienta más grande que tengas que guardar, que suele ser la llave larga o el serrucho corto. De 33 a 43 centímetros alcanza para la caja de casa; de 48 a 66 centímetros ya es tamaño de obra. Si además la tenés que mover cargada todos los días, mirá las de ruedas y manija retráctil o los sistemas modulares, que te evitan levantar el peso a pulso.

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Qué tamaño te sirve

Medí la herramienta más larga que vas a guardar y sumale unos centímetros: ese es el largo mínimo de la caja. Una de 33 a 40 centímetros entra en un placard y alcanza para lo básico de casa. Una de 48 a 56 centímetros ya te deja llevar un taladro con su juego de mechas o una amoladora chica. De 58 a 66 centímetros es caja de obra, y ahí conviene pensar si no querés directamente una con ruedas.

Polipropileno o metal

El polipropileno es liviano, no se oxida y se lava, que es lo que se agradece después de un trabajo con revoque o pintura. El metal aguanta más el golpe y el peso, y por eso los gabinetes de taller y las cajoneras fijas son metálicos. En las de plástico, lo que más se rompe es el cierre: los de traba metálica duran bastante más que los de plástico.

Bandeja, gavetas y compartimientos

La bandeja removible de arriba es para lo que usás siempre, y conviene que salga entera para no vaciar la caja cuando necesitás algo del fondo. Las gavetas transparentes son otra cosa y sirven para consumibles: mechas, tornillos, tarugos, grampas. Si lo que te sobra es material suelto, mirá los organizadores y cajoneras.

Sistemas modulares

Un sistema modular no es una caja más grande: es un conjunto de cajas y organizadores con el mismo enganche arriba y abajo, que se apilan, se traban y se mueven juntos sobre la base con ruedas. Se arma de a poco y conviene empezar definiendo la base, según trabajes en obra o en taller fijo.